20 noviembre 2009

López Aguilar y su sucesora al frente del PSC

No me digais que no está chulo el montaje del amigo coco:


Manah manah (Sesame Street)

15 noviembre 2009

Kseniya Simonova: arte con arena y luz

El nombre de la artista es KSENIYA SIMONOVA, tiene 24 años y fue ganadora de la versión ucraniana 2009 de Britain’s got talent.

Utilizando sólo una caja de luz, arena, una excelente atmósfera musical, además de toda su sensibilidad y talento, conmovió enormemente al público. Parece que su presencia sacó a este concurso de su superficialidad acostumbrada.

Lo que Kseniya escenificó fue la historia de la invasión y ocupación de Ucrania por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, expresando con intensidad el dolor, devastación y anhelos vividos por el pueblo ucraniano; la frase final de su actuación es contundente y significa:

siempre cerca…



09 noviembre 2009

Scarlett Johansson... y un tío que canta



La canción mola eh? Este estilo intemporal nunca pasará de moda...

08 noviembre 2009

Tiembla con la industria farmacéutica!

07 noviembre 2009

Paolo Nutini: Música fresca y de alto octanaje




Este cantante ya es un habitual en mis selecciones de música, grandes canciones como "Last Request", "Alloway Groove" ó "Rewind" son indispensables para pasar buenos ratos mientras conduces o dejas pasar el tiempo.
Este gran vocalista escocés nos regala un nuevo disco "Sunny Side Up" lleno de optimismo y vitalidad, con ritmos reggae y soul blanco, y con mucho swing.

Especialmente recomendables: "Pencil Full of Lead" y "10/10" (os dejo videos en directo de las dos para que alucineis con el virtuosismo vocal del caballero y su pedazo de banda).





Yo pasé de Facebook ... y ¡SIGO VIVO!



Cachonda la canción (buen ritmillo no?) lo cierto es que tenía ganas de hablar del "Féisbu" desde hace tiempo... hace unos meses entré en el mundo Facebook y me enganché por completo, pero pasados unos meses de entrar todos los jodidos días a ver que habían cambiado los amiguetes, si alguno de mis grupos habia crecido o tenía información interesante (creé un grupo sobre restaurantes que llegó a casi 2000 miembros... también creé otro que no superó los 7) pero pasado este tiempo me empecé a "jartar" (Jartar: Dícese de la sensación de hastío y/o repugnancia que provoca algo después de consumirlo de forma constante durante prolongados periodos de tiempo).



Me repateaban las invitaciones a fiestas o celebraciones a las que ni remotamente pensaba asistir, me tocaban los cojones los abrazos y besos virtuales de gente que a veces ni conocía, bueno qué decir de los Lil' Green Patch o la Guerra de Pandillas (arghhh), y los dos millones de test que te envía la peña ¿PARA QUÉ!?... Me empecé a dar cuenta de que por lo único por lo que seguía dentro era por que soy un cotilla de cojones y empecé a pensar que esto no tenía ningún sentido.

¿Soy yo un antisocial?: porque a mi me sigue pareciendo muy raro que alguien que no conozco de nada, ni remotamente leñe, me de un toque para que sea su amigo... (tío, qué no te conozco campeón, qué se yo si eres un jodido psicópata o un capullo integral) ¿cómo es posible que haya amiguetes mios con más de 400 amigos en facebook ¡nadie puede tener tantos amigos! ¡NADIE!





Además luego empecé a darme cuenta que los amigos de mis amigo podían acceder a fotos o información mía a pesar de yo no permitirlo en mi configuración y luego leías por ahí que el cabroncete de Zuckerberg se apropiaba de todo lo que colgabas en su programita y por los siglos de los siglos (¿para qué?) y al final uno piensa y repiensa y le viene la misma pregunta a la cabeza ¿para qué?... ¿qué coño pinto yo aquí?... Lo cierto es que un buen día dije ¡lo dejo! y ya veis aquí sigo vivito y coleando , el mundo sigue girando...
Y si quieres, te puedes emparanoyar un poco con este pequeño vídeo:



Foo Fighters - Tired Of You

01 noviembre 2009

Vuelve La Musicalité: 4 Elementos

Vuelve el grupo más infravalorado del panorama musical español de los últimos años, con singles alucinantes en sus anteriores trabajos que nunca llegaron a calar en el público español (a pesar de que os lo dije...).
A ver si con este nuevo trabajo y (al mejor estilo de Quique González) pasando de las discográficas al uso y vendiendo solo vía internet consiguen hacerse oir un poco más. La verdad es que estos chicos se lo merecen: por calidad y constancia. Atentos el próximo 16 de noviembre.
¡Suerte!

Untitled from La Musicalité on Vimeo.





Espero que me puedas recordar,
espero que me puedas sorprender
pensando en el verano que tu y yo, soñábamos hasta el amanecer...
Deberás quiero verte sonreír!
Que brilles tanto como el mismo sol
y que siempre estés conmigo y tu amor sea infinito
Nena, espero que recuerdes este adiós.

Es tu voz... ¡No! Como el viento que me agita sobre el mar, sé que no, ¡no!
partirás por siempre sin mirar atrás
estatua de sal
Verano, vuelve ya!

Quizás el sol me quiso confundir
Quizás no vuelvas y eso es peor
y el verano sea muy triste como un beso que se rinde
nena, espero que recuerdes este amor

Es tu voz... ¡No! Como el viento que me agita sobre el mar, sé que no, ¡no!
partirás por siempre sin mirar atrás
estatua de sal
Verano, vuelve ya!
No, no,no,no, no no no no

Deberás quiero verte sonreír
que brilles tanto como el mismo sol
y que siempre estés conmigo y tu amor sea infinito
Nena, espero que recuerdes este amor.
Es tu voz... ¡No! Como el viento que me agita sobre el mar, sé que no, ¡no!
partirás por siempre sin mirar atrás
estatua de sal
Verano, dime si el verano vuelve ya... vuelve ya...

y esta otra de propina:

22 octubre 2009

Sociedades capitalistas: nos sobran los niños.

¿Tiempo de calidad?

Pillado de aquí.

Hace ya un tiempo que se oye hablar del denominado “tiempo de calidad”. Se trata de un constructo social que suele ir incluido en un discurso normalmente apaciguador dirigido a los padres y madres que tienen poco tiempo para estar con sus hijos, cuyo mensaje viene a decir que no importa tanto la cantidad de tiempo que los padres pasen con sus hijos, sino la calidad del mismo.

El tipo de sociedad en el que vivimos y el precio de lo que consumimos y del lugar en que vivimos hace que la mayoría de familias necesite dos sueldos para vivir. Hay familias que de no tener dos sueldos no tendrían qué comer, hay familias que de no tener dos sueldos no podrían pagar el coche nuevo, el dúplex, las vacaciones de verano o las cenas semanales y hay familias con otras realidades muy diferentes (casi tantas como familias), que también necesitan dos sueldos.

Para todas estas familias (el 99%, diría yo) se ha creado un sistema de vida en el que el cuidado de los niños recae en terceras personas de manera casi ineludible. O bien deben ser cuidados por familiares (normalmente los abuelos) o bien por instituciones públicas o privadas más conocidas como escuelas infantiles o guarderías.

Y cuando son mayores, o se quedan con los abuelos al salir de clase, o a hacer extraescolares o directamente solos en casa (350.000 niños de entre 6 y 14 años no encuentran a nadie en casa al volver del colegio).

Todo esto hace que quede muy poquito tiempo para que los padres estén con sus hijos: ¿Cómo puede ser que los niños salgan del colegio a las cinco de la tarde y los papás no lleguen a casa hasta las ocho?

Este es el modelo de vida actual, adecuado para que todos los engranajes capitalistas sigan funcionando. Los padres, trabajando para ganar dinero, tienen poco tiempo libre y por lo tanto viven con ciertas insatisfacciones y anhelos. Son productivos, pues trabajan, y a la vez son consumidores para aplacar esas insatisfacciones. Producimos y consumimos, la rueda perfecta.

¿Dónde entran los niños en este engranaje?

Este es el problema, que los niños entran con calzador. No les podemos poner a trabajar (producir) porque son demasiado pequeños. No les podemos hacer consumir, pues no tienen recursos económicos para ello (aunque sí podemos hacer que aprendan a elegir lo que queremos que elijan). Esto quiere decir que hay que buscarles un sitio.

Muchos padres, al serlo, ven como su escala de valores se redefine y reordena, sintiendo la necesidad y las ganas de estar con sus hijos y de verles crecer en sus primeros años. Esto hace que, en ocasiones, uno de los padres deje de trabajar (normalmente la madre) o bien solicite alguna excedencia o reducción de jornada.

Otras familias en cambio prefieren seguir trabajando para mantener el puesto, para crecer laboralmente, para no tener que prescindir de algunas cosas o porque consideran que es beneficioso para los niños ir a la guardería (y seguro que me dejo alguna razón más).

Lo cierto es que son muy pocas las familias que pueden hacer frente a una reducción de jornada o a la falta de un sueldo en casa y ello hace que la mayoría de niños pase mucho tiempo con terceras personas.

Ante esta situación, y con mensajes que provienen desde la ciencia que nos dicen que los primeros seis años son vitales para el desarrollo emocional, es habitual que los padres duden si lo que hacen es lo correcto y que se cuestionen si dejar a sus hijos con otras personas no mermará la relación padre-hijo o madre-hijo.

Para estos padres dubitativos que, como todos, quieren lo mejor para sus hijos, algunos autores, verdaderos apaciguadores sociales, sostienen un discurso tranquilizador en el que utilizan el tiempo de calidad como bandera llegando a decir que con 30 minutos al día en la relación entre padres e hijos, si el tiempo es de calidad, es suficiente.

¿Qué es el tiempo de calidad?

La percepción generalizada que todos tenemos al hablar de tiempo de calidad es la de aquel en que se comparten juegos, sonrisas, cuentos y actividades activas con los niños. Es un tiempo maravilloso para relacionarnos con ellos, para disfrutar y para que disfruten con nosotros.

El problema de este tipo de discurso es que al hablar de tiempo de calidad, queda relegado a “de no calidad” otro tipo de tiempo o actividades con los niños que también deberían vivir con los padres.

Dicho de otro modo:

¿Dónde está la línea que divide el tiempo de calidad del tiempo que no lo es?

Si tenemos en cuenta que las personas aprendemos por imitación, y los niños todavía más, pues centran sus cinco sentidos en absorber el mundo que les rodea, deberíamos considerar tiempo de calidad todo aquel tiempo que compartamos con los niños.

Esto significa que tiempo de calidad es:

  • Ir a comprar: Verte decir “buenos días”, “gracias”, “hasta pronto”, “te has equivocado con el cambio”, ayudarte a poner las cosas en la cesta de la compra, elegir manzanas verdes o rojas,…
  • Ir a la peluquería: Ver cómo le lavan el pelo a mamá, cómo se lo cortan y ver cómo mamá sonríe con 200 pinzas en la cabeza mientras juega con papá.
  • Fregar el suelo de casa: Dejarle que te ayude, darle una fregona para él (si es de su tamaño mejor), que vea que chupa agua, que se escurre y que luego puede limpiar el suelo con ella.
  • Hacer la comida juntos: Con los ingredientes que habéis comprado, descubrir el maravilloso proceso que hay entre la comida en el plástico y la comida en el plato.
  • No hacer nada: Sentarse en un sofá juntos (o separados) y dedicarse a la contemplación, a repasar el día, a no hacerlo, a pensar cada uno en lo que más le apetezca, en definitiva, a darse un respiro y dar rienda suelta a nuestros propios pensamientos.
  • Recoger la ropa de la lavadora: Sacar prenda por prenda e irla dejando en el cubo o metiéndola en la secadora al ritmo de “la camiseta azul de mamá”, “los pantalones tejanos de papá”, “tu pijama de Mickey Mouse”, etc.

La lista podría llegar a hacerse interminable. No hay mejor manera de enseñar a vivir a un niño que permitirle vivir nuestra vida a través de sus ojos y hacerles partícipes de lo cotidiano. Así, desde nuestra vida, ellos aprenden a vivir la suya y, poco a poco, van tomando las riendas.

El vínculo aumenta, la relación se hace más estable, los niños aprenden de nosotros y al sentirse cercanos a nuestras vivencias se sienten llenos de nosotros, con sus necesidades afectivas y emocionales cubiertas y más abiertos al diálogo.

Nosotros nos sentimos también más vinculados, redescubrimos el mundo a través de sus ojos y sus dudas y nos sentimos capaces de negociar con ellos desde el cariño y la comprensión.

¿Tiempo de calidad o cantidad de tiempo?

La respuesta es tiempo, ni más ni menos. Tiempo y cuanto más mejor (y parte de él dedicado en exclusiva a ellos, claro). El roce hace el cariño y cuanto más roce, más cariño. Recordad cuando os enamorasteis de vuestra pareja y queríais pasar largas horas compartiendo cosas con ella. Llamadas, mensajes, “ahora tengo un rato para verte”, el hormigueo y la necesidad de conocer más a esa persona.

Los niños vienen a ser, salvando las distancias, nuestros enamorados. Ellos querrían pasar las 24 horas del día con nosotros y sin embargo se nos está diciendo que “tranquilos, con 30 minutos os seguirán queriendo igual”.

Lo siento si toco fibras sensibles, pero nos están vendiendo la moto (y la estamos comprando).


Jarabe de Palo - Tiempo

Lo nuevo de Quique González

El próximo 25 de octubre "Daikiri Blues" estará en la calle para deleite del que suscribe...

La Luna Debajo del Brazo from Last Tour International on Vimeo.

15 octubre 2009

Fuck you! (Sí, tú!!, ya sabes quién!)

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