La Luna Debajo del Brazo from Last Tour International on Vimeo.
22 octubre 2009
Lo nuevo de Quique González
15 octubre 2009
12 octubre 2009
¡Vuelvo a tener INTERNET!
Jarabe De Palo - En Conexión
02 septiembre 2009
31 agosto 2009
17 agosto 2009
04 junio 2009
Una historia muy triste
Neil (34 años) y Kazumi (44) saltaron juntos al vacío, cada uno con una mochila al hombro. Una escondía ositos de peluche y un tractor de juguete. En la otra la policía halló el cadáver de su hijo Samuel.
El niño —de cinco años— llevaba muerto desde el viernes, cuando los médicos del hospital que lo trataba lo enviaron a casa al entender que no podían hacer nada por salvarle la vida. Tres años antes lo había dejado parapléjico un accidente de coche y sus padres habían adaptado sus trabajos y su casa a los cuidados del pequeño Sam. Una tarea difícil pero gratificante que se truncó cuando el niño cayó víctima del brote de meningitis que, esta vez, sí le costó la vida.
Un médico certificó el viernes por la noche la muerte de Sam en su domicilio. Es difícil reconstruir qué ocurrió desde entonces con Neil y Kazumi. Nada se supo de ellos hasta que el oficial de policía Stuart McNab avistó sus cadáveres desde el borde del acantilado el domingo al filo de las ocho de la tarde.
McNab decidió posponer el rescate de los cuerpos hasta el día siguiente. Sólo entonces se supo que Neil y Kazumi se habían precipitado al abismo aferrados al cadáver y a los juguetes de su hijo Sam. Antes, habían completado cerca de 200 kilómetros por carretera. Un oscuro viaje que les llevó desde su domicilio en el condado de Wiltshire hasta los aledaños de Beachy Head.
El acantilado es uno de los lugares preferidos por los suicidas británicos. Tanto que cerca del precipicio se instaló en 1976 una línea de teléfono para contactar anónimamente con la ONG Samaritans -08457909090- y un sistema de vigilancia y capellanía que desde entonces ha reducido sobremanera el número de muertes.
Un sistema que no pudo evitar el fallecimiento del matrimonio Puttick. Ambos destrozados por la muerte de un hijo del que prefirieron no separarse jamás.
15 mayo 2009
06 mayo 2009
La Soledad de los Números Primos
El libro es una bonita y triste historia de soledades compartidas, que pone de manifiesto una vez más, que la adolescencia es el terreno más peligroso que todos recorremos, y que nadie sale de ese terreno totalmente indemne. Tremenda la capacidad para lograr nuestro desasosiego con las dramáticas historias de Alice y especialmente de Mattia con su hermana (se me congeló un poco el alma de sólo imaginármelo).
Paolo Giordano, un italiano de 26 años que está triunfando con su novela primero en Italia y ahora en nuestro país (enfrentándose al fenómeno Largsson del que en cuanto caiga en mis manos la última parte de la trilogía escribiré algo en este tu blog amigo). Seguro que habéis oído hablar de ella en los últimos días, porque está en la lista de libros más vendidos y ha sido galardonada con numerosos premios de narrativa.
No es de extrañar. Es una novela fácil de leer (hacía tiempo que no me leía un libro en una tarde), altamente adictiva y muy bien construida. Habla de sentimientos, de soledades y silencios, pero sobre todo es una historia humana. Tan humana que todos nos podemos reconocer en algún rasgo o actuación de sus personajes. A mí me ha hecho sonreír, estremecer, emocionarme y reflexionar, algo que no es poco y que no puedo decir de todo lo que leo.
En definitiva, Paolo Giordano describe unas existencias que el lector podría sentir suyas, donde el peso de las consecuencias, como lo llama Alice, está presente en cada página, y lo que se decide en unos segundos se paga toda la vida. El lector se preguntará porqué los protagonistas no quieren ser felices, si saben que el otro tiene la respuesta. Y quizá por esto no estará de acuerdo con el autor en la comparación con los números primos: los protagonistas no quieren ser felices.


